Homenaje al charro Don Andrés Z. Barba

 Este domingo develarán busto de don Andrés Z. Barba Camarena.

Carlos Sánchez Mariscal

*Homenaje el Domingo, en Tepa

*Recordamos Insigne Personaje

*Una Gran Dinastía de los Barba

                Este domingo 5 de mayo, desde las 9:30 horas, en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, Charrería Tradición Mexicana que se vive en este municipio de los altos, habrá publicación de declaratoria, develación de pala y develación de busto de don Andrés Z. Barba Camarena.

Para más señas es el patriarca de la charrería jalisciense y quien murió hace 50 años, siendo además poeta y gran promotor del Más Mexicano de los Deportes.

La plaza de armas de Tepa estará de manteles largos y tan pronto termine el acto arriba mencionado y organizado por el H. Ayuntamiento de ese pintoresco municipio, se dará el banderazo de salida a la Cabalgata hacia el Rancho La Misericordia de Capilla de Guadalupe, para que al filo de las 14:30 horas, se haga la Gran Comida Familiar “Herederos de Juanita y Andrés”, en la Terraza de los Trujillo.

¿QUIÉN FUE DON ANDRÉS Z. BARBA CAMARENA?

En esta ocasión tan especial, regresamos la historia para revivir y hacer un pequeño y modesto homenaje a don Andrés Z. Barba Camarena.

Es el patriarca de la charrería jalisciense y del país, de sus apellidos han salido enormes charros y grandes escaramuzas.

Andrés vio la luz primera un 22 de mayo del año 1889, en un rancho llamado El Sauz de Capilla de Milpillas muy cerca de Tepatitlán. Falleció el 15 de julio del año olímpico de 1968.

Don Andrés Z. Barba, patriarca de la charrería jalisciense y del país, hoy engalana nuestras páginas con este pequeño homenaje de los que tanto merece tan insigne personaje, de esos que le han dado lustre a la charrería jalisciense y del país.

De él se podrían hablar muchas cosas, pero bien dicen que obras son amores y ese enorme legado fue el que dejó este benefactor del Más Mexicano de los Deportes.

Cierto es que las nuevas generaciones poco o nada conocen de personalidad tan recia como la del patriarca de la charrería jalisciense.

Él siempre tuvo visión en todo lo que emprendía y  ese tipo de hombres bonachones, son los que necesita la charrería hoy en día, porque se ha desvirtuado enormidades esos gestos y ese tipo de personajes, están en peligro de extinción.

LOS PASAJES DE LA HISTORIA

Y si echamos una hojeada a la vida de este alteño de cepa, también vamos a encontrar muchos rasgos de su personalidad en cada una de sus obras.

Por ejemplo, 1921 marca a la charrería jalisciense ya que él empieza a asistir a las reuniones de la Asociación Charros de Jalisco y de la que cuatro años más tarde es por primera vez presidente, recordando que los “Bigotones” fundaron su equipo en 1920.

Eso de ser líder del primer equipo oficial, se le daba con facilidad a nuestro ilustre  personaje de hoy.

Además de 1925, don Andrés Z. Barba –como se le conocía-, volvió a presidir al equipo de sus amores, en 1927, además de otros dos largos periodos que van de 1930 al 33 y de 1935 al 42.

SE REMARCA DÉCADA DE LOS 30´S

Pero la década de los 30´s marcó su vida y forjó aún más su carácter, pues como “El Ave Fénix”, renació de sus cenizas y es que el destino de nadie está escrito y menos cuando viene una carga inevitable, de la que se tiene uno que levantar, al precio que sea.

Esa década de los 30´s será inolvidable, para el también autor de “El Soliloquio de un Toro Viejo”, además de haber acuñado el lema de los ahora 12 veces campeones nacionales Charros de Jalisco: “Patria, Mujer y Caballo, y en cada charro, un hermano”.

Resulta que en el año de 1931 perdió sus tierras por un decreto de la Reforma Agraria y sólo se quedó con una de sus múltiples haciendas que tenía el entonces ganadero y ahí fabricó Tequila El Alteño.

Pero después de la tormenta, le llegó la calma y con ella se vinieron como cascada las buenas noticias. En aquel 1938, cuando don Silvano Barba González –a la postre primer presidente de la Federación Mexicana de Charros- era gobernador de Jalisco-, le propuso a nuestro Personaje de Hoy, el Departamento de Agricultura, aceptando gustoso Andrés Z. Barba el cargo, con la única condición de que su sueldo fuera destinado para promocionar aún más la charrería.

Así es como por este par de benefactores alteños se hace realidad el sueño anhelado de contar con un lienzo charro en la Perla de Occidente. La donación estuvo a cargo de don Silvano Barba González y desde entonces es la casa de los afamados Charros de Jalisco, esos “Bigotones” que llevan 12 de los Campeonatos Nacionales en sus alforjas.

LA HISTORIA NO TIENE FIN

Pero la historia de don Andrés Z. Barba no tuvo fin y es que para 1946, el equipo de sus amores lo nomina como Presidente Honorario Vitalicio, luego en 1958 recibe el “Premio Jalisco” por promover al Deporte Nacional y a la Agricultura, para que cuatro años después lo entreguen el Premio Nacional Agropecuario de manos del presidente Adolfo López Mateos.

El 15 de julio del año olímpico de 1968, se extingue su luz, en la Perla de Occidente, pero aunque ya había hecho mucho en vida, con su muerte empezó la leyenda, esa que sigue permeando a las nuevas generaciones.

Los padres de don Andrés Z., fueron: Porfirio Barba Barba y María Germana Camarena González. Don Andrés se casó con Juanita Barba Barba.

LA HERENCIA CHARRA Y MUCHO MÁS

Como dato curioso y adicional, las campeonas nacionales Alteñitas de Guadalajara llevan en su estandarte la imagen del patriarca de la charrería y es que algunos de sus ancestros llevan orgullosos el apellido Barba. También aparece en otro estandarte la figura de don Ricardo Zermeño Cárdenas.

De esa gran dinastía de don Andrés Z. Barba, apellido de abolengo en el Más Mexicano de los Deportes, tenemos a: Ana María “La Prieta” Zermeño, Jesús “Chuyín” Aceves, Ricardo Zermeño,  Andrés “Nito” Aceves, don Juventino Aceves Barba, Pablo y Manuel Barba, Germán, Oscar y Gustavo Sánchez, “Cherito” Barba y muchos más.

A 50 años de su muerte, familiares y amigos aún recuerdan a Don Andrés Z. Barba Camarena, quien empezaba así su relato “EL SOLILOQUIO DE UN TORO VIEJO”.

Soy un toro destacado

que vive solo,

apartado en una cañada

en el fondo, amogotado

en lo ondo de escondida encrucijada…

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