La charrería queretana, entre la indiferencia y el olvido…oficial


Por Andrés González el 05/12/202
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En todo México – por amor, por honrar lo nuestro y por decreto presidencial – la charrería se cuece aparte. En Querétaro no. Aquí y […]

En todo México – por amor, por honrar lo nuestro y por decreto presidencial – la charrería se cuece aparte.

En Querétaro no.

Aquí y con una larga y añeja tradición que viene desde hace más de un siglo – se fundó en 1917 – se mantiene y se mueve, si es que se mueve, entre el olvido y la indiferencia.

Sucede que a la Asociación de Regional de Charros de Querétaro, A. C. estos gobiernos, el estatal y el municipal, le escamotean derechos y apoyos que hasta firmados están.

La historia es larga y las culpas se pueden repartir entre otras administraciones municipales – se reparten, pero no se diluyen – pero la vigente y valedera, es la actual. Todas las anteriores ya nada pueden hacer, por ser reflexiones para después de la muerte.

Y es que la Regional si tiene derechos y propiedades.

A este columnista se acercaron un buen grupo de gente de a caballo, de deportistas que practican la charrería, muchos desde niños, para exponer “nuestra exigencia a los gobiernos del estado y del municipio, el apoyo y promoción al deporte nacional, que es reconocido como Patrimonio Intangible de la Humanidad, para que nos permitan y entreguen el uso de “nuestro lienzo charro”, construido y olvidado – porque no tiene ningún uso – en el Parque Bicentenario de la Delegación de Santa Rosa Jáuregui”.

Y decimos que la historia es larga porque si bien viene desde el 17 del siglo pasado, los hechos cercanos se remontan al año de 1949, siendo gobernador de Querétaro el Dr. Octavio S. Mondragón y presidente municipal el señor José Encarnación Calzada Arvizu, que también ya había sido presidente de esa asociación, para donar el predio del Lienzo Charro “El Queretano” y que estaba ubicado justo atrás de la vieja central camionera.

De esa “propiedad” lo mueve el gobernador Rafael Camacho Guzmán y lo traslada junto a la Central de Abastos. Y se otorga el usufructo oneroso y vitalicio en favor de la Asociación Regional de Charros de Querétaro.

Pero viene otro cambio y este se da muy recientemente siendo gobernador José Calzada Urquiza y se hace a través del entonces presidente municipal – también no muy lejano – Roberto Loyola Vera y que el nuevo lienzo charro, el del Parque Bicentenario, “respondiera a la categoría de la ciudad de Querétaro”.

Y es que Roberto había hecho este compromiso en un Congreso Nacional que se desarrolló en la ciudad de Tepic en octubre de 2013. “Vamos a construir en Querétaro el mejor lienzo charro del mundo”. Y lo cumplió.

Y también se hizo aquí el Congreso Nacional, pero…en un lienzo particular.

Los charros queretanos sacaron la cara en ese compromiso.

Y es que entre el compromiso público del gobierno de Loyola y la fecha del Congreso, se dio el cambio de gobierno. Entra una administración panista y el convenio firmado entre la Asociación de Charros y el gobierno municipal, se desconoce en el gobierno municipal actual.

Se argumenta – según el decir de la Asociación – que había sido por una falla en su construcción, cuando un viento voló parte del techo de gradería, “pero las demandas que interpuso el municipio a los contratistas por el defecto del techo, ya están terminadas” según sostiene el Ing. Federico Alcocer, que de construcciones si sabe. Y también de charrería, porque pertenece a esta Asociación.

Este reclamo ya es de conocimiento del propio gobernador y desde luego del presidente municipal en funciones. “Te damos respuesta en 15 días” les dijeron en febrero de este año. Y siguen esperando.

Y no es precisamente por la pandemia, porque lo que piden los charros es que se los faciliten “porque no tenemos donde ir a practicar nuestro deporte…y es nuestro el lugar”. Dicen que se estila entrenar en grupos de no más de cinco a seis jinetes – no en tumulto pues – por lo que no existe ningún riesgo de contagio.

Pero hay dos cuestiones de fondo que pudieran incidir en esta decisión absurda. Que el actual lienzo del Parque Bicentenario es una obra de un gobierno de ascendencia priista o bien, por la presunta rivalidad que existe este estos dos gobiernos con un apellido de nombre Anaya. Y es que “el Piñón Anaya” es padre de Ricardo, y quién si bien no pertenece a esta Asociación, si perteneció su padre. Es más, a Ricardo se le ha visto realizar la suerte del “paso de la muerte” que no la hace cualquier jinete. Ricardo la realiza.

Y si no es fondo político el que obstaculiza esta entrega, entonces ¿Qué es lo que detiene a estos dos gobiernos el estatal y el municipal, la licencia, permiso y uso de este lienzo?

Solo ellos tienen la respuesta.

La Asociación Regional de Charros de Querétaro – en la que participan activamente alrededor de cincuenta deportistas de la charrería y que encabeza Salvador Curiel como su actual presidente, pero también más de mil familias – no la tiene y no encuentra el motivo de esta absurda negativa.

El tiempo pasa y este grupo de practicantes de la charrería en Querétaro, vegetan entre la indiferencia y el olvido…oficial.

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