Al son del mariachi

octubre 6, 2021

Adoración Castelán

Diario El Mundo

Apenas empezaban a verse y escucharse la música de mariachi en Córdoba cuando José Trinidad Meza García llegó desde Jalisco para dedicarse durante diez años a tocar su música con diferentes grupos, entre ellos el “Cocula” y el “Potosino”.

Fue hasta el año de 1974 que Triny decide formar su grupo, el cual llevaría por nombre “El mariachi Jalisco de Triny Meza”.

“Cuando hice el grupo nos reunimos para pensar el nombre, y había un compañero que anduvo de gira con Pedro Infante y otros tantos famosos por todo América, y él cuestionó ‘¿quién juntó a la gente?, ¿Quién es el representante?’ Pues ya de ahí salió el nombre. Lo conformábamos ocho integrantes en esa época: tres hermanos míos y cuatro compañeros que ya fallecieron”, recuerda Don Trinidad.

El romance con la música se dio cuando Don Trinidad tenía tres años, al escuchar por primera vez una guitarra que tocaba su hermano alrededor de una fogata. A los nueve años, al andar detrás de varios mariachis oyendo su música y queriendo aprender, Don Trinidad se “pegaba” con cualquiera que le pudiera enseñar música o prestar una guitarra; es así que empieza a corta edad a dar serenatas sin quitar la mira de su más grande ilusión: la música del mariachi.

“Cuando yo viví en mi pueblo, Jalostotitlán, Jalisco, mi oficio era ‘mil usos’: arriero, vulcanizador, ladrillero, laminador y fabricante de calzado. Hasta los diecisiete años fue que vine a Córdoba por primera vez, por accidente; accidente porque un hermano mío se cayó de la escalera y abrió la frente y venimos a verlo. A mí me gustó Córdoba y estuve mes y medio, pero regresé a mi pueblo para estar menos de un mes y decidí regresar a la tierra del café ya para quedarme… y es que aquí la gente es muy bonita. Fue en Córdoba donde reafirmé que yo quería dedicar mi vida a la música de mariachi”, recuerda Triny con una gran sonrisa en su rostro.

El mariachi ha llevado a Don Triny a hacer televisión, radio, acompañar a otros artistas en diferentes eventos, grabar tres producciones discográficas propias e incluso pisar el escenario del Encuentro Internacional de Mariachi y Charrería en Guadalajara, siendo este uno de los más grandes logros para TrinI y su grupo. En este evento, en el año 2011, Triny y sus muchachos conquistaron una medalla y un séptimo lugar entre cuarenta y ocho grupos internacionales; y en 2012 ganaron otra medalla que los reconoció como uno de los mejores mariachis del mundo.

Por su forma de vestir tan elegante y con porte que llena de orgullo, el estudio de música de manera formal y hacer una buena música conservando un estilo de más de 50 años, son algunos de los distintivos que ha conservado el mariachi de Triny como un sello característico que los hace diferentes y únicos en la ciudad. Pensar en Mariachi es pensar en Triny Meza.
Usar un traje de charro siempre fue el objetivo de Don Triny y, cuando logró tener su grupo, lo cumplió.

“Yo soñaba muchas cosas, y para mí tener un estudio, por ejemplo, era un sueño inalcanzable. También soñé con tener mi voz grabada y ahora ya tengo discos. Mi ilusión era portar un traje de charro, y ya cuando formé mi grupo en 1974 hice lo que quise y esto fue de lo primero: animar a mis compañeros a hacernos un traje”, recuerda Triny, quien trabajó durante diez años con distintos mariachis en diferentes puntos de la ciudad, como el famoso “Palenque 77”.

Una entrada triunfal a Los Portales

Los Portales de Córdoba no siempre han tenido ese sonido tan característico de varios géneros musicales que tanta vida le dan a la zona. Antes no dejaban tocar música y mucho menos de mariachi, de acuerdo a Triny Meza, por la manera tan informal en la que andaban vestidos.

“Un día que se me ocurre, saliendo del trabajo, decirle a los muchachos que fuéramos al parque y nos paramos ahí enfrente de lo que es La Jaiba, solo íbamos a ver porque no dejaban tocar, e íbamos sabiendo que nos podían correr; empezamos a dar la vuelta por la baqueta y estaba el señor Orlando Sánchez, quien era dueño del Tabachín y odiaba a los mariachis, decía que ‘olíamos a burro’.

Nos vio y no nos quitaba la vista de encima y, de repente, me hizo la seña, me acerqué y no me dijo nada, solo me vio de arriba abajo y me dijo: ‘Ahora sí, ahora sí no hueles a burro’ (ríe), y recuerdo que me preguntó cuánto valía una canción; en ese entonces nosotros cobrábamos veinticinco pesos, y al señor se le hizo caro porque decía que por ahí andaban otros mariachis cobrando cinco o tres pesos, y esa noche nos pidió tocar tres canciones para una mesa. Esa fue la historia de la entrada triunfal del mariachi a los Portales. Fuimos los primeros”, recuerda Triny.

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