Vicente Fernández y Franco Escamilla; la promesa que comparten el Charro de Huentitán y el comediante

Las dos estrellas cumplieron esta promesa que fuer hecha a las mujeres a las que consideraban el amor de su vida

GUILLERMO DOMÍGUEZ

ESPECTÁCULOS·25/12/2021

Si hay una coincidencia en la vida de Franco Escamilla y Vicente Fernández, es que ambos entendieron justo el momento en el que encontraron al amor de su vida. 

En el caso de don Vicente fue cuando se encontró a la señora María del Refugio Abarca, mientras que Franco Escamilla lo hizo el día en que no pudo reírse de que Gabriela Salazar, su entonces amiga, se cayó al suelo. 

No son todas las coincidencias en la vida de ambos, ya que los dos comenzaron su carrera artística en la música y tocando en bares. Pese a que a Franco esto lo llevó a convertirse en comediante, en el caso de don Vicente fue el preámbulo para convertirlo en una leyenda en el canto. 

Además de bonachones, generadores de empleo, con una pequeña carrera en el cine y no tenerle miedo a los grandes públicos, los dos tienen una anécdota sumamente parecida y la cual está relacionada con una promesa a las mujeres con las que se casaron. 

¿Qué promesa comparten Franco y don Vicente?

Desde la primera vez que Vicente Fernández llegó al entonces Distrito Federal, consiguió un lugar para cantar en el restaurante Amanecer Tapatío, en el cual le pagaban lo suficiente como para poder mantener sus gastos. 

Al conocer a Cuquita, en 1963, le pidió que se casara con él. Cuando ella aceptó, el intérprete de «Por tu maldito amor» decidió regresar a la capital para ahorrar a fin de poderle dar a su enamorada la vida que merecía. Antes de irse, le hizo una promesa que cumplió en la mayor parte.

«Desde que me fui a México y me iba a casar le dije a Cuca: » de todo lo que yo gane, 50 centavos vana a ser para mi madre y 50 centavos para ti»», contó el intérprete en entrevista con Mara Patricia Castañeda.

Sin ninguna demora, cada viernes don Vicente iba a depositar un giro postal para su mamá, donde también venía el dinero para su amada.

No obstante, el gusto de ver a su hijo independiente económicamente y poder tener una vida más holgada no le duró mucho a la señora Paula Gómez, ya que murió ese mismo año, a causa del cáncer. 

Por esta razón «El Charro de Huentitán» regresó a su pueblo para despedirse de su mamá y meses después se casó con la mujer que lo haría padre tres veces.

Franco Escamilla ha narrado en varias ocasiones que el inicio de su relación con Gabriela Salazar lo vivieron ambos con pocos recursos económicos. 

En ese entonces, «El Diablo» tuvo una cita con su enamorada antes de que fueran novios. Antes de salir le dijo que no tenía mucho dinero, pero que como llevaba la guitarra en la cajuela de su carro, podía ir a cantar a la taquería La Rosa Naútica para juntar unas monedas. En caso de ganar lo suficiente, él la llevaría a comer tacos o al cine. Ella aceptó.

Cuando Franco entró en el establecimiento, Gaby lo fue siguiendo. Él le pidió que lo esperara en el automóvil, pero ella se negó. Con pena, el también cantante entró al lugar, interpretó algunos éxitos y pidió dinero de los comensales. Antes de terminar el show improvisado, temió que Salazar se hubiera ido, pero ahí continuaba, esperándolo. 

«Y no me dejó», fue la frase con la que Escamilla contó por primera vez esta historia en «La Mesa Reñoña»

Saliendo, el creador de shows como «Payaso» o «RPM» se dirigió a su pareja y le hizo una promesa que ha cumplido al pie de la letra: «Si yo gano 10 pesos, de esos nueve son tuyos».

 

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