Violencia cancela fiestas en Jerez, Zacatecas

La Quema de Judas y la Cabalgata Charra, tradiciones con 198 años, se suspenderán en esta ocasión debido a la ola de inseguridad que azota al estado de Zacatecas

La Quema de Judas marca el final de la Semana Santa, cuando en las calles de Jerez se cuelgan hasta un centenar de esas figuras de cartón y carrizo. Foto. Luis Miguel Murillo/ EL UNIVERSAL.

ESTADOS  12/04/2022 

Irma Mejía / Corresponsal  

Desde hace décadas esta celebración ha dejado de tener un contexto religioso para convertirse en el punto de reencuentro de las familias de Zacatecas con las de migrantes radicados en Estados Unidos.

Esta festividad, que data de 1824, es considerada la feria más antigua de Zacatecas que marca el final de la Semana Santa con la Quema de Judas, día en que en las principales calles del centro de Jerez se cuelgan hasta un centenar de esas figuras de cartón y carrizo rellenas de pólvora, emulando a políticos o personajes famosos.

La fiesta arranca cuando alguno de los charros se para en la silla del caballo para prender la mecha del Judas, mientras los demás preparan sus sogas, ya que el objetivo es lazar al muñeco mientras éste explota y es arrastrado por los caballos.

La cancelación

Esta es la primera vez que se cancela esta celebración, debido a la violencia que ha provocado el desplazamiento forzado de familias en más de 18 comunidades de esta zona serrana.

El anuncio fue hecho el pasado 14 de marzo por el alcalde José Humberto Salazar, como parte de los acuerdos de la Mesa Estatal de Construcción de Paz (integrada por autoridades de seguridad estatal y federal) con el propósito de “priorizar la tranquilidad, resguardo y seguridad de las familias de las comunidades de la sierra”.

Víctor de Santiago, presidente del Comité de la Feria de Jerez, indicó que la organización de la fiesta ya tenía 80% de avance y que, incluso, autoridades municipales habían viajado a Estados Unidos para invitar a las comunidades migrantes, pero fue en esos encuentros en que los paisanos indicaron que tenían familiares desplazados, quienes les habían pedido ayuda para refugiarse con ellos en aquel país.

Finalmente, autoridades municipales, estatales y federales determinaron no celebrar eventos masivos que pusieran en riesgo a pobladores o visitantes.

El investigador en temas migratorios Miguel Moctezuma considera que esa fue la mejor decisión: “Era muy riesgoso que hubieran puesto en alta vulnerabilidad a los migrantes, por la manera en que se desenvuelven en este escenario, donde usan caballos de raza pura, monturas y vestimentas adornadas con plata. Si hubieran venido era andar con temor, escondidos y poniendo en peligro a sus familiares. Ellos regresan a sus pueblos a disfrutar de sus tradiciones y la belleza de sus pueblos”.

Señala que la interrupción de esta fiesta binacional también es un reto para el gobernador David Monreal, quien en los próximos años debe dar resultados en esa región. Además, sugiere que “el gobernador debe cambiar de actitud y no seguir culpando al pasado, argumentando que todo es una herencia maldita”.

El experto advierte que “Zacatecas y Jerez han entrado a un proceso de desacoplamiento por la violencia que requiere de una reingeniería que pudiera ser de largo plazo”. En el caso de Jerez, propone, “no se debe extinguir ese vínculo sociocultural y binacional” que aportaban estas festividades, las que, dijo, deben mantenerse “aunque sea a distancia”.

“Vestidos y alborotados”

Félix Fernández, originario de la comunidad de Santa Rita, es uno de los migrantes residentes en Estados Unidos que se había animado a regresar, y hasta mandó hacer su nuevo traje charro, pero al conocer la situación optó por cancelar el viaje.

“Mi yegua, La Martina, y yo nos quedamos vestidos y alborotados de participar en la cabalgata. En mi familia cada año nos preparamos meses antes y mandamos a hacer nuestras vestimentas, porque nunca repetimos traje. Este año era color café claro. También tenía lista la montura con bordados de pita para que la presumiera La Martina, porque ese día es de ir a lucir nuestros mejores caballos y nuestras mejores galas”, relata Félix con añoranza.

En entrevista con EL UNIVERSAL dice: “Hace 40 años salí de Zacatecas, pero Zacatecas nunca salió de mí. En Estados Unidos estoy por conveniencia, porque el valor del dólar frente al peso es de 20 a uno, pero cuando piso México, Zacatecas y mi Jerez hasta siento que se me sale el corazón”.

Para él, participar en la cabalgata “es una emoción única, es prepararse todo un año para llegar y mostrar tu mejor gala, el mejor caballo, la mejor montura, al ritmo de banda. Es la felicidad ir a convivir con los nuestros y en nuestro pueblo”.

Félix reconoce que siente tristeza por Zacatecas: “Nuestra gente del campo es buena y trabajadora. Me da impotencia, porque si el gobierno quisiera hubiera parado desde hace mucho a los grupos delictivos. El gobierno tiene todo para enfrentarlos, si no lo hace es por la corrupción y porque les importa un cacahuate la gente de los pueblos”, asegura.

Por su parte, Víctor de Santiago, presidente del Comité de la Feria de Jerez, quien también es migrante y jinete, señala que este año habrá una “feria más local”, evitando los eventos masivos.

Narra con orgullo que las cabalgatas del Sábado de Gloria “han llegado a juntar tantos caballos como para volver a hacer una toma de Zacatecas. Se han contado hasta 4 mil caballos.

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